EVOLUCIÓN DEL PENSAMIENTO EN EUROPA

                                               

Aristotles PENSAMIENTO RELIGIOSO

En los orígenes de la civilización europea los dioses darían una respuesta a todas nuestras  preguntas sobre los fenómenos de la naturaleza, la génesis del universo y el destino de nuestras vidas. Con ellas satisfarían nuestra curiosidad y calmarían nuestra ansiedad ante el  incierto futuro,  prometiendo una vida después de la muerte.

El pensamiento religioso consiste en   creer en  la existencia de un Ser Supremo que  rige el universo, que nos ha creado, pero que no se desentiende de nosotros y nos exige una constante alabanza y sumisión. A cambio nos promete después de la muerte la vida eterna en un paraíso.

Las normas que nos dictan  las religiones están de acuerdo con la moral y con la ética y favorecen la cohesión de la sociedad. Esto  explica la gran difusión del fenómeno religioso y el hecho de que hayan existido  cientos de miles de religiones a lo largo de la historia. No ha habido pueblo, sociedad o comunidad, o al menos no hay constancia de ello, que se haya liberado del fenómeno religioso.

En Europa alcanzó gran difusión el Cristianismo que creía en la dignidad del hombre, en el libre albedrío,  en la libertad y en la solidaridad entre todos los seres humanos y que permitió la creación de una sociedad en la que había una cierta separación de la Iglesia y del Estado.

Con estos pilares y ayudado por la filosofía griega y el derecho romano surgió la Civilización Occidental, que primero se llamaba Cristiandad.

RACIONALISMO

En el siglo XVII, coincidiendo con el declive de la religión, surge el racionalismo de Descartes que producirá una profunda descristianización, pretendiendo terminar con el oscurantismo de la Edad Media. Los nuevos filósofos son los herederos del humanismo renacentista, pero se diferencian  en que se desarrolla fuera de la Iglesia Católica.

Con ellos, la superstición, que es todo lo que no tiene base científica, dio paso a la razón. Es el “pienso luego existo.” Los sacerdotes  son  sustituídos  por los intelectuales, pero estos no serán los intérpretes de los dioses, sino  sus sustitutos y como ellos querrán organizar nuestras vidas.

La nueva moralidad que surgió se desarrolló sobre la base de la ley natural,   influida por la moral estoica de la antigua Roma Republicana.

Pero el racionalismo y la ciencia tampoco consiguieron la regeneración del hombre. Por ello el pensamiento racionalista no pudo sustituir totalmente al pensamiento religioso.

A pesar del fracaso, los proyectos para mejorar el destino de la humanidad  por parte de los intelectuales, en nombre de la razón, continuaron.

A partir de la Ilustración y de la Revolución Francesa, surgen nuevas ideologías que competirán con las religiones, fundamentalmente el marxismo en sus dos vertientes, socialismo y comunismo, además del ecologismo con el culto a la naturaleza, el  amor a los animales, etc. Todas con el deseo de redimir al hombre, pero ninguna pudo conseguir  que el hombre se volviera  bondadoso.

MARXISMO  Para algunos es una herejía del cristianismo. Desde luego las ideas cristianas de amor al prójimo y  de ayuda en caso de necesidad,  encajan con la finalidad del comunismo en conseguir una sociedad en la que todos los seres humanos sean iguales.

Ambos, comunismo y marxismo, prometen el cielo, eso si, de forma muy diferente. Los cristianos   para la otra vida, pero hay que merecerlo en la presente, mediante las buenas obras.  Los comunistas  lo prometen para este vida, pero no hay que merecerlo, según Pablo Iglesias,   “el cielo hay que conquistarlo”,  mediante la revolución, es decir, con la  violencia, con la guillotina.

El comunismo promete  primero igualdad, después prosperidad y finalmente libertad.  El resultado ha sido la ruina económica y 100 millones de muertos  (El libro negro del comunismo).

HEDONISMO-NIHILISMO-RELATIVISMO Habiendo fracasado las nuevas ideologías para redimir al hombre,  actualmente en Europa se impone  una combinación de hedonismo,  nihilismo, y relativismo que consiste en  no creer en  nada, en que no hay verdades absolutas que obliguen a todos los seres humanos. Todo depende de la cultura de cada pueblo o de cada individuo, por lo que todas las culturas son buenas.  Así se llega a lo que dijo el escritor ruso Dostoyevski, por boca  de Iván Karamazow «si Dios no existe, todo está permitido» o “el destino de los reptiles es comerse unos a otros.”

Enrique Gómez Gonzalvo Actualizado   29/12/2019  Referencia 110

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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