SÁNCHEZ E IGLESIAS O LA AMBICIÓN DE PODER

 

1 PODERNietzsche decía que el afán de poder que regía el comportamiento humano no es un medio para conseguir deseos sino que es un deseo en sí mismo. Lenin solía decir que, salvo el poder, todo es ilusión.

La filósofa  Hannah Arendt decía que alguien que tiene mucho poder puede conseguir que ciudadanos normales se conviertan en asesinos. Es lo que hicieron Lenin, Hitler, Fidel Castro y muchos más. Inicialmente los nazis eran muy pocos, “cuatro y el cabo” y lo mismo los bolcheviques, los castristas y demás.  Todos se impusieron con medidas persuasivas seguidas de otras agresivas. Después se fueron apuntando gentes grises, pero crueles y con sentimientos de odio.

Los políticos son grandes profesionales de la manipulación, que consiguen que hagamos lo que ellos desean, pero haciéndonos creer que la idea es nuestra. Para mandar y llegar a la cima del poder utilizan la demagogia, que consiste en plantear soluciones ilusorias ante problemas reales.

Entre los líderes políticos y también entre los que están en los consejos de administración de las grandes empresas o en la cúspide de los medios de comunicación, abundan los desaprensivos porque para gobernar o liderar se necesitan condiciones como la astucia, la persuasión, la manipulación, la falsedad, la crueldad. También la ambición, el orgullo, la codicia y la envidia están relacionadas con el éxito y el poder. Los psiquiatras dicen que hay más psicópatas en esos lugares que en las cárceles. Son los llamados psicópatas de cuello blanco o exitoso. Son los narcisistas perversos.

El político, sea o no creyente, debe tener  unas convicciones morales muy sólidas.  No es suficiente con tener ideas, ha de tener valores. Lo hará bien o mal, pero está para dirigir, no para gustar. No debe engañar a los ciudadanos, ha de respetar su inteligencia. No hay recetas sencillas para problemas complejos.

Debe ser una persona valiosa, que no haya necesitado a nadie para hacer su tesis doctoral. No puede decir como aquella ministra de Zapatero, Bibiana Álvarezque “el feto es un ser vivo, pero no es un ser humano” o como Carmen Calvo que piensa que “el dinero público no es de nadie”, que es algo que tiene el Estado para repartir generosamente entre sus correligionarios como hicieron en el caso de los ERES en Andalucía.

Los malos políticos cuando se quieren saltar la ley dicen que hacen política. La política se hace dentro de la ley. Una cosa es la opinión y otra la acción. Robar 680 millones, como en los ERES no es opinión, es un robo, un delito. Quemar las calles como en Barcelona no es política es delinquir.

Sin embargo, los políticos son necesarios. La política es la civilización. En tiempos de Franco se podía hacer casi todo menos política.

Entre los políticos también  hay gente muy  valiosa y es justo reconocer, por ejemplo,  que la prosperidad de Madrid de  hace varios se debió a Esperanza Aguirre, la de Valencia a Rita Barberá y la de la Comunidad Valenciana a Eduardo Zaplana.

Enrique Gómez Gonzalvo  19/02/2020 Referencia 492

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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