EL VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA

                      

   Una de las cosas más tristes de la España actual es constatar la falta de conocimiento de nuestra historia reciente por parte de la juventud.

Lo que había en América tras su conquista  no eran colonias a semejanza de las  posesiones de Inglaterra en América del Norte. Eran  virreinatos  como los del reino  de Aragón, del principado de Cataluña, del reino de Galicia, del reino de Navarra, del reino de Valencia, del reino de Sicilia y del reino de Cerdeña. Tampoco se hablaba  de Imperio español sino de Monarquía española o de las Españas, que abarcaba múltiples reinos y virreinatos.

El Virreinato de Nueva España es el que ocupó la máxima extensión, pues abarcaba lo que hoy es  América Central, las Antillas, el centro y sur de los actuales Estados Unidos (aproximadamente los 2/3 de su extensión) y Filipinas. A finales del  siglo XVIII  era el cuarto país más extenso de la tierra, después del Imperio  Ruso, del Imperio chino y de EE UU.

España llevó a América la civilización de Grecia y Roma, que es la civilización por antonomasia, es el derecho de gentes, lo que ahora llamamos derechos humanos. El mestizaje se produjo desde el principio.

Los  cuatro virreinatos de   América (Nueva España,  Perú, Nueva Granada  y  Río de la Plata)  alcanzaron  un nivel de vida  superior al de la metrópoli, al de muchos países europeos y al de las colonias protestantes que hoy son los Estados Unidos.

Era tal el esplendor,  que unos emisarios procedentes de las Indias llegando a Madrid exclamaron: «Que lástima que el Rey tenga que vivir acá cuando podría estar en ciudad de México o en Lima”. ¿Cómo podían ser colonias?

Los virreinatos no eran de España, eran España. En las Cortes de Cádiz participaron 60 diputados de América.

Finalmente, Méjico, el antiguo virreinato fundado por Hernán Cortés  nació como nación independiente el 8 de septiembre de 1821. Su duración había sido de 3 siglos, uno más de los que va a cumplir la  actual República de Méjico.

En 1848 por el tratado con los Estados Unidos, Méjico perdió más de la mitad de su territorio, que comprendía la totalidad de lo que hoy son los estados de California, Nevada, Utah, Nuevo México, Texas y la frontera se estableció  en  Río  Bravo. A partir de esta fecha la población indígena fue disminuyendo en estos territorios,  sobre todo en California, hasta casi desparecer. Si California tenía 200.000 amerindios a principios  del siglo XIX, a finales no llegaban a 15.000. Los americanos dicen que se debió a las enfermedades, sobre todo la malaria, pero lo que no dicen es que el gobierno de California pagaba a los particulares para que fueran a cazar indios.

La huella española es tan importante  en California que  el 48 % de la población habla español Tras 200 años de independencia, Méjico tiene todavía varios millones de indios marginados,  que viven peor que cuando tenían al Rey de España.

Enrique Gómez Gonzalvo  4/10/ 2020 Referencia 463


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