EL SOCIALISMO Y LA UTOPÍA

                                                        

El  socialismo, en sus dos ramas, socialismo y comunismo, es una creación puramente ideológica. Es el sueño de una sociedad igualitaria sin clases y sin afanes de lucro.  Es la nostalgia de la sociedad arcaica y de la solidaridad tribal. Es, en suma, una utopía. Pero sobre todo  es un error intelectual que  desemboca fatalmente en un sistema totalitario, en el que  su único beneficiario es una casta burocrático.

El Manifiesto Comunista propuso la abolición de la propiedad privada y la conquista del poder por parte del proletariado, derrocando por la violencia el orden existente para centralizar en manos del Estado los medios de producción. Así creían poder llegar a una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados.  “De cada cual según sus capacidades, a cada cual según su necesidad”.

La historia personal de sus fundadores, Marx y Lenin y de sus seguidores Fidel Castro, Hugo Chaves, Maduro, Pablo Iglesias nada tiene  que ver con el “proletariado” ni con  el sufrimiento por  la “explotación” pues todos procedían de familias acomodadas, pero su soberbia era tal que se consideraban capaces de entenderlo todo.

Es innecesario repetir que la aplicación práctica de esas ideas solo generó pobreza, represión y muerte allí donde ocurrió. Es lo que ocurrió primero  en la Unión Soviética  y sus satélites del Pacto de Varsovia y ahora en Cuba, Corea del Norte y puede tener lugar en España.

Desde la caída del Muro nadie  duda  que  el comunismo es la ideología más criminal, más asesina y más mortífera que ha habido en la historia y en cambio Pablo Iglesias, Vicepresidente del Gobierno ha afirmado que  aquella caída fue una mala noticia. Nada ha cambiado desde  que  Fernando de los Ríos  cuando le preguntó  en su viaje a Rusia a Lenin  ¿para cuando la libertad?  el sátrapa  le contestó ¿libertad, para qué? Pablo sigue levantando el puño y hablando de la justicia del pueblo.

El liberalismo, en cambio, no parte de una construcción teórica.  Ningún intelectual, como  dijo  Hayek,  se ha propuesto   crear un partido político que se llamara  capitalismo o economía de mercado. Si se ha adoptado ese sistema económico ha sido porque la experiencia  ha demostrado su eficacia y  así como no se puede derogar la ley de gravedad, tampoco se puede impedir el libre juego de la oferta y la demanda en las transacciones económicas. Nadie  puede determinar el precio  del café o del azúcar, solamente el mercado tiene autoridad para hacerlo.

       Enrique Gómez Gonzalvo  21/11/2020 Referencia 363 


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